Muchas personas del sector restaurantero se queja de que pagan mucho IVA, sin embargo este no es un problema fiscal.
Lo que sucede con esta industria es que la mayoría de sus insumos que son los alimentos no procesados están tasados con el 0% de IVA; pero, cuando ya se venden como alimentos preparados, llevan el 16%.
Por ejemplo, si tienes un restaurante de hamburguesas y si te gastas $50 en pan, carne, lechuga, tomate para una hamburguesa, y tu ganancia es de $50, el precio de la hamburguesa es de $100. El precio al público debería de ser de $116.
Para que cuando tu cliente te pague los $116, tu le pagues los 16 al SAT y te quedes con los $100 (costo y utilidad).
El problema viene cuando fijas mal tu precio, y lo pones como precio público en $100, porque cuando recibes los $100 de tu cliente, de ahí tienes que tomar el IVA, que son $13.80, por lo que a ti solo te quedan $86.20 (costo y utilidad)
En el primer ejemplo, el IVA no es un problema para ti, porque tienes bien establecidos tus precios, así el IVA que cobras se lo pagas al SAT directo porque no salió de tu bolsa, tu cliente te lo pagó pero no merma tu ganancia.
En el segundo ejemplo, su margen de ganancia es menor, por ende probablemente ese margen no le de para sacar los gastos fijos del negocio y entonces se va a quejar de que paga mucho IVA.
El IVA no va a cambiar. Si tienes un restaurante, revisa muy bien tus costos y precios y considera el factor del IVA, ya que ese 16% puede ser la llave a tener un negocio rentable o irte a la quiebra.
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